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La cara oculta de la Luna tendrá testigos mañana. No ocurría desde el Apolo 17.

Equipo EditorialHace 5 horas
Background backdropLa cara oculta de la Luna tendrá testigos mañana. No ocurría desde el Apolo 17.
Hoy, en la misión Artemis II, la cápsula Orion cruzó hacia la esfera de influencia gravitacional lunar: el umbral donde el tirón de la Luna supera al de la Tierra. La nave está a 65.235 millas del satélite. Este 6 de abril, a las 2:45 de la tarde hora del este, cuatro personas mirarán por las ventanas de Orion hacia la cara oculta de la Luna desde más cerca que cualquier ser humano en 54 años.
Cincuenta y cuatro años sin testigos humanos del lado oscuro.
Vista de la tierra, desde la capsula de Orion

El sobrevuelo lunar que nadie ha hecho desde el Apolo 17

El lunes, Orion pasará a unas 4.600 millas sobre la superficie lunar en una trayectoria de retorno libre, la misma mecánica orbital que garantiza que, aunque fallaran todos sus motores, la nave regresaría sola a la atmósfera terrestre. No hay alunizaje. No hay acoplamiento con nada. Solo cuatro personas observando, fotografiando y describiendo en tiempo real lo que ven.
Pero el registro que batirán no es menor. Orion alcanzará una distancia máxima de 252.021 millas de la Tierra, superando las 248.655 millas del Apolo 13 de 1970 por 3.366 millas. El récord anterior lo estableció una tripulación que sobrevivió un accidente. Este lo establece una misión que, de momento, va según el plan.
La semana comenzó el 1 de abril con el lanzamiento desde el Complejo 39B del Centro Espacial Kennedy, el primero desde 2006. El cohete SLS despegó en el primer intento, casi al inicio de la ventana de dos horas. Los veteranos de lanzamientos espaciales saben que eso no ocurre de forma rutinaria. El piloto Victor Glover lo confirmó desde el espacio al día siguiente: "Nos gusta decir que estamos preparados sin tener expectativas. Pero, en el fondo, uno espera poder despegar."

Cinco días: lo que se probó y lo que ya funcionó

El 2 de abril, el motor principal de Orion encendió durante 5 minutos y 55 segundos para ejecutar la maniobra de Inyección Translunar. En ese momento, Reid Wiseman, Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen se convirtieron en los primeros seres humanos en dejar la órbita terrestre desde el Apolo 17. La NASA canceló el primer ajuste de trayectoria previsto para el Día 3 porque la inyección fue tan precisa que no había nada que corregir.
Una corrección de trayectoria que no hace falta es, en la jerga de la ingeniería aeroespacial, el mejor resultado posible.
El Día 4, Koch tomó los controles de la nave en espacio profundo junto a Hansen durante 41 minutos. Probaron dos modos de pilotaje: control total de seis grados de libertad —traslación y rotación simultáneas en los tres ejes— y control de actitud restringido a tres grados. Los datos que recogieron definirán los futuros acoplamientos con los módulos de aterrizaje de SpaceX y Blue Origin, sin los cuales Artemis III no existe.
El Día 5, la tripulación amaneció con "Working Class Heroes" de CeeLo Green puesto por Mission Control y se dedicó a ponerse los trajes de supervivencia para la prueba de presurización y verificación de fugas. También recibieron un mensaje del astronauta del Apolo 16, Charlie Duke, uno de los doce hombres que pisaron la Luna. La distancia generacional entre quienes la pisaron y quienes ahora solo la rodean refleja algo sobre la historia del programa espacial que no hace falta explicar.
Tripulación de Artemis II

Por qué la cara oculta importa más allá de la foto

El sobrevuelo del lunes tiene una agenda científica concreta. La cuenca de Orientale, uno de los cráteres de impacto múltiple más estudiados del sistema solar, ya apareció en las fotografías del Día 4, tomadas desde el Día 4. El equipo científico en Houston ya envió la lista de objetivos de observación: relieves, pendientes, bordes de cráteres que bajo iluminación lateral revelan una profundidad que la fotografía cenital nunca captura. La tripulación fotografiará y describirá durante seis horas. Después, Orion comenzará su regreso.
Lo que merece atención es el contexto estructural de todo esto. El Artemis II no va a la Luna para quedarse. No toca su superficie. Es, técnicamente, un vuelo de prueba. Y mañana protagonizará el acontecimiento de exploración humana más significativo desde que Gene Cernan subió al módulo de descenso el 14 de diciembre de 1972 y el Apolo cerrró.
La NASA gastó más de 90.000 millones de dólares en dos décadas para construir el SLS y la Orion. Y su primer vuelo con tripulación hace exactamente lo que el Apolo 8 ya hizo en 1968: orbitar la Luna, mirar y volver. El argumento institucional es que esta vez sí se quedarán después, que Artemis IV llevará personas a la superficie, que habrá una base lunar. Puede que sea verdad. Lo que es seguro es que mañana, cuatro personas verán algo que nadie ha visto desde hace más de medio siglo.

La presión china y la urgencia que el interés científico nunca habría generado

La última vez que los humanos vieron la cara oculta de la Luna fue el Apolo 17, diciembre de 1972. Después de que Cernan, Schmitt y Evans regresaron, el programa fue cancelado. No había dinero, no había voluntad política, no había urgencia. Nixon firmó el presupuesto que cerró el capítulo.
Cincuenta y cuatro años después, la urgencia se llama China. La Agencia Nacional del Espacio de China tiene planes de aterrizaje lunar tripulado para finales de esta década. Artemis IV, la primera misión de alunizaje del programa, está programada para 2028. La competencia, como en 1969, funciona como acelerador presupuestario de una manera que la curiosidad científica sola nunca habría logrado.
El SLS despegó a las 6:35 PM EDT del 1 de abril, primer intento, primer cohete con tripulación en el 39B desde 2006.

Los detalles que los comunicados no mencionan

Un detalle pequeño que revela algo sobre la logística real del espacio profundo: durante los primeros días de la misión, la temperatura interior de la cápsula Orion resultó ser considerablemente más fría de lo esperado. Glover comentó que ojalá hubieran traído bolsas de dormir más cálidas. Mission Control trabaja para ajustar la cabina.
A bordo de la nave más avanzada jamás construida para llevar humanos al espacio profundo, los astronautas tienen frío.
El inodoro también dejó de funcionar temporalmente durante el Día 4. Fue reparado antes del Día 5 y la NASA confirmó que las operaciones volvieron a la normalidad. El hecho de que ambos problemas existan y hayan sido documentados públicamente es, paradójicamente, una señal de que el vuelo de prueba cumple su función: encontrar los fallos antes de que fallen en una misión donde no haya margen.

Lo que queda por confirmar

El sobrevuelo dura seis horas. Después, Orion inicia su camino de regreso. El amerizaje en el Océano Pacífico frente a San Diego está previsto para el viernes 10 de abril, con el USS John P. Murtha esperando.
Antes de eso, habrá que confirmar si el escudo térmico aguanta. Tras el Artemis I en 2022, la NASA detectó una erosión inesperada en el material ablativo de la cápsula, más profunda de lo que los modelos predecían. El reingreso a más de 40.000 kilómetros por hora, con temperaturas en el exterior superiores a las de la superficie del Sol, dará la respuesta definitiva.
La cara oculta de la Luna
Hoy verán la cara oculta de la Luna. El viernes sabremos si pueden regresar.

Fuentes

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